miércoles, 28 de junio de 2023

MURALES CERÁMICOS Y SUBIDA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA, EN CAZORLA, 24-06-23

 

MURALES CERÁMICOS Y SUBIDA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA, EN CAZORLA, 24-06-23

Desde mi llegada a Cazorla observé que había varios Murales Cerámicos con motivos temáticos.    Muy artísticos y vistosos repartidos por todo el Casco Urbano de la Ciudad de Cazorla.

He logrado encontrarlos casi todos y los resalto aquí con algún que otro comentario.

Los Murales 7 y 8 están en Vadillo Castril por lo que no los tenemos aquí reseñados.


Algunos no están catalogados, posiblemente sean posteriores pero son muy decorativos y todos retratan temas de la economia local y costumbres de una industria y un apogeo de tiempos pasados.





 25 .–  ENRIQUE MACKAY Y LA PRIMERA REPOBLACIÓN DEL MONTE NAVAHONDONA.-  
 En 1746, las sierras de Cazorla y Segura fueron convertidas en una "Provincia Marítima", para su aprovechamiento forestal en la industria naval y militar.     La ausencia de planes técnicos y de ordenamiento, llevaron a que, en un periodo de 150 años, gran parte de las sierras estuvieran despobladas de pino y roble, ocasionando un grave problema medioambiental que favorecía, entre otras cosas, las inundaciones torrenciales y los desprendimietos de rocas.
     Enrique Mackay Monteverde (1876-1974), tinerfeño de nacimiento e ingeniero de montes, supo ver este problema ocurrido en la sierra y durante toda su vida intentó buscarle solución. En pocos años logró, no sólo la repoblación y cuidado de este espacio natural, sino también la aplicación de políticas sociales como, por ejemplo, facilitar ayudas a familias de trabajadores del monte que habían perdido la vida en ellos.

            La Guerra Civil española cambió la vida de los cazorleños y cazorleñas, así como la de Enrique Mackay y su familia, viéndose obligado a ver como familiares fueron asesinados y su casa y biblioteca en Cazorla saqueadas. Su propuesta de ordenación de la Sierra a principios de 1940 fue mal vista y causó su expulsión del cuerpo de ingenieros.

            Efectos visibles de su trabajo y esfuerzo, fueron la ordenación del Monte Navahondona y su masa forestal, además de las diferentes repoblaciones que efectuó por toda la Sierra de Cazorla y Segura, siendo la más visible de sus ideas, la realizada a posteriori en la Peña de los Halcones, para evitar las inundaciones y arrastres del rocas del arroyo del Herrón hacia Cazorla.

“Después de todo, lo importante es que no arrasaron la Sierra de Cazorla tal como iban a hacer. Mis proyectos de ordenación y mis instrucciones a los ingenieros a pie de monte prevalecieron” – Enrique Mackay.


17.- ADELANTAMIENTO DE CAZORLA



  Uno de los aspectos más singulares de Cazorla y la comarca, fue su pertenencia durante 600 años al arzobispado de Toledo, siendo denominados estos territorios como “Adelantamiento de Cazorla”.

             Durante la guerra con el reino nazarí de Granada, el rey castellano-leonés Fernando III otorgó en el año 1231 a Rodrigo Ximénez de Rada, arzobispo de Toledo, una zona en el este de Jaén la cual podría quedarse en propiedad si lograba su conquista, lo que realizó en los años siguientes. Con ello, quedaría una frontera inestable en el valle del Guadiana Menor que delimitaría los términos del Adelantamiento.

 Durante los siglos de guerra contra Granada, el Adelantamiento serviría como punta de lanza de múltiples campañas y expediciones contra el territorio musulmán. Finalmente, tras la conquista de Baza en 1489 y Granada en 1492, perderá su posición fronteriza y su condicionante de marca militar, pasando a ser un señorío eclesiástico del arzobispado toledano durante la Edad Moderna.

             La injerencia del emperador Carlos V, forzó al arzobispo Juan Pardo de Tavera a otorgar el cargo militar, vitalicio y -posteriormente- hereditario de “Adelantado de Cazorla” a su secretario Francisco de los Cobos, hizo que el poder en el Adelantamiento pasara durante 70 años a los marqueses de Camarasa, que organizaron la construcción de obras tales como la bóveda del río Cerezuelo, la Plaza e Iglesia de Santa María de Gracia o la Casa-Palacio de las Cadenas.

             Con la recuperación del Adelantamiento por parte del arzobispo de Toledo Bernardo de Sandoval y Rojas en 1605, Cazorla y el Adelantamiento volvieron a ser un señorío eclesiástico durante 200 años, hasta que, el 6 de agosto de 1811, las Cortes de Cádiz abolieron los señoríos jurisdiccionales, y por lo tanto la posesión arzobispal de Cazorla, que continuaría vinculada a Toledo en lo eclesiástico hasta el s. XX.


15 – Feria del Ganado.-     Cazorla y sus habitantes sobrevivieron a épocas difíciles de muchas maneras a lo largo del tiempo. Durante la Edad Moderna, Cazorla fue reconocida por los frutos de sus huertos y jardines, siendo especialmente mencionados sus higos, los cuales se exportaban a toda la Península. El olivar que hoy vemos, era muchísimo más reducido, dándose amplios campos de trigo por toda la vega del Cerezuelo, que se mantuvieron hasta tiempos recientes.

 Sin embargo, otra forma de subsistencia tradicional, fue el aprovechamiento de la cabaña ganadera, tanto como modo de vida pastoril, como para consumo propio, e incluso, en su venta en grandes ferias y otras más reducidas, como las ventas del ganado que se daban hasta los años 50 del s. XX, en calles como La Hoz o en la “Plaza Vieja”.

            La gente del municipio de Cazorla, como los habitantes del ámbito rural o serrano, se concentraban en algunos momentos en Cazorla para la venta de diversos animales: tanto gallinas, cabras o cerdos para consumo, como caballos, burros o asnos para el transporte. La cría de estos animales de forma particular, pudo dar sustento a muchas familias durante épocas de penuria. Por otro lado, la compra de determinados animales, aportaba nuevas opciones de alimento a las familias, como el acceso a leche o huevos.



Estos dos murales extras, mas grandes que los componentes de la colección y quizás mas artísticos y mejor logrados.  Una preciosidad!!
Ubicados junto al de la Feria de Ganado, en la Plaza de Andalucía.

Otro bonito mural extra, fuera de la colección temática.


19 – Estructura conventual de Cazorla.-     El paso de una villa medieval dispersa a una villa renacentista que trajo el paso de los marqueses de Camarasa por Cazorla, también conllevó una nueva disposición en la villa con respecto al asentamiento de órdenes religiosas.
             En los últimos momentos de la Edad Media (s. XV) comenzaron a establecerse las primeras órdenes, siendo la de los Mercedarios posiblemente la primera, en el edificio actualmente compone el Ayuntamiento y el Teatro de la Merced. Su función original, fue el rescate de prisioneros en la guerra contra los musulmanes; posteriormente se dedicarían a obras de caridad y beneficencia.

Una pequeña comunidad de Hermanas Clarisas se instaló en una zona cercana a la actual Iglesia de Santa María a finales de la Edad Media, pero las inclemencias las hicieron mudarse en pocos años al convento de San Juan de la Penitencia en 1525, sobre el que hoy se encuentra el actual Albergue.

             Al poco tiempo de la instalación de las Clarisas, miembros de la Orden Franciscana las siguieron para poder confesarlas y otorgarles la comunión. Primero se instalaron con ellas en la ermita del Cristo de la Veracruz -hoy desaparecida-, y posteriormente en la zona en la actual calle San Francisco que debe su nombre a esta orden. Tras varios derrumbes y problemas, consiguieron terminar su templo en 1673 y su convento al lado, que daba cabida entre 15 y 20 franciscanos.

             En 1590, la Compañía de Jesús creó un colegio de primeras letras en Cazorla, en la actual calle del Carmen; colegio con reconocimiento a nivel peninsular según las fuentes, y que perduró hasta 1767, año en que fueron expulsados tanto de Cazorla como del Imperio español. Tanto el colegio como la Iglesia contigua fueron entregadas a miembros de la Orden de los Carmelitas Descalzos, renombrándose la iglesia como “Iglesia del Carmen”.

             Por último, unas monjas de la Orden de Agustinas Recoletas se ubicaron en un pequeño convento al lado de la Iglesia de San José, siendo éste el convento que más perduró, incluso después de las desamortizaciones eclesiásticas de mediados del s. XIX -aunque poco después se extinguiesen- que reconvirtieron de nuevo la estructura urbana de Cazorla, pero que aún hoy mantiene las antiguas zonas de asentamiento de los conventos religiosos.



MURAL 5.-  Pastores y trashumancia en Cazorla y su Sierra.-     El aprendizaje del pastoreo y la agricultura por el ser humano, conllevó, en las diferentes sociedades del mundo, el paso del Paleolítico al Neolítico. El pastoreo en Cazorla, en este caso, va asociado prácticamente desde los primeros momentos de su creación y evolución, debido al aprovechamiento de pastos y la superficie forestal cercana. Además, un animal doméstico, aportaba alimento, en algunos casos durante todo el año, en aquellas situaciones en que las familias pudiesen permitírselo.

 Aunque hoy en día se haya perdido gran parte de su cantidad y prestigio, debido a la evolución de Cazorla hacia el sector terciario, el pastoreo fue una actividad común para los cazorleños y serranos hasta bien entrados los años 60-70 del siglo XX. Todavía en la actualidad, existe éste pastoreo y trashumancia en nuestras sierras, además de una gran cantidad de nuestros mayores que trabajaron en su juventud en el pastoreo, o actividades relacionadas con él.

            Por ello, la trashumancia o pastoreo en continuo movimiento fue igualmente importante, teniendo la campiña cazorleña, a la altura de las denominadas “Casas de Estepa” una de las vías pecuarias que enlazan con la Cañada Real.


MURAL 6.-  COSTILLEROS EN LA SIERRA DE CAZORLA.-     El trabajo de leñador, además de peligroso, era agotador. Aunque existían caballerías para llevar la leña al pueblo, hasta los años 50 perduró en esta zona el oficio de costillero, que eran los leñadores, en muchas ocasiones niños locales, que llevaban al pueblo la leña agrupada en grandes haces sobre sus propias espaldas, a veces en distancias superiores a los 10 Km.

La demanda de leña por parte de las poblaciones serranas y la dificultad para transportarla hasta las mismas, tuvieron como consecuencia que la masa forestal cercana a éstas prácticamente fuera erradicada, a pesar de la vigilancia y control de la guardería forestal. En el caso que el guarda cogiese al leñador in fraganti cometiendo una infracción, solía requisarle el hacha. Afortunadamente, la incorporación de la motosierra para el corte de la leña y la facilidad de transporte de ésta en vehículos, hacen que actualmente el oficio de leñador sea más cómodo y productivo que el realizado por los arcaicos métodos explicados.

            Todavía en la actualidad, gran cantidad de nuestros mayores trabajaron en su juventud en estas tareas forestales, guardan recuerdos o historias relacionadas, o fueron costilleros en su juventud, esfuerzo que debe ser reconocido y valorado.

22 – INUNDACIÓN EN LA CALLE FUENTE NUEVA.-     Cazorla y el agua han vivido históricamente asociadas. Multitud de calles en Cazorla se crearon en las diferentes regueras y acequias de los torrentes de la ladera sobre la que se construye, citando algunos ejemplos: Calle Fuente de la Peña, Callejón del Rio, Calle de la Pileta, Calle de los Trancos, Collazos o Calle Fuente Nueva.
En esta última calle se vivió una de las partes más negativas de esta simbiosis. Tenemos constancia de una riada en el año 1921, que, sumado a la despoblación de árboles que sufría la Peña de los Halcones y el arroyo del Herrón, en el final de la calle Fuente Nueva, causó un fuerte arrastre de rocas y sedimentos que inundaron la calle y la cegaron, llegando hasta el Balcón de Zabaleta.


21 .– DILUVIO - INUNDACIÓN DE 1694.-      La cercanía a la Sierra y la presencia de un arroyo cercano, junto con el río de la Vega o Cerezuelo, hacían de Cazorla un lugar proclive a inundaciones torrenciales, que se dieron hasta los años 50 del siglo pasado. Durante los siglos XVII y XVIII tenemos constancia de varias inundaciones torrenciales en Cazorla, siendo la más grave la que ocurrió el 2 de junio de 1694.

Disponemos de varias fuentes que hablan del suceso durante y años después del mismo, como la de Baltasar del Castillo unos días después de la inundación, dando a entender la conmoción que causó para la sociedad cazorleña. Entre sus daños más graves, fueron los que ocasionó tanto a la Plaza de Santa María, a la Fuente de las Cadenas y a la antigua Casa consistorial que se hallaba allí, como a los conventos y casas de la villa.

            A causa del taponamiento de la entrada de agua a la bóveda del río Cerezuelo, el nivel del mismo subió varios metros, inundando la sacristía de la Iglesia de Santa María de Gracia y el interior, causando destrozos y una cuantiosa pérdida de bienes, además de los libros de fábrica, y con ello, gran parte del conocimiento sobre la construcción e historia del conjunto de la bóveda del río Cerezuelo, la Plaza de Santa María y la Iglesia de Santa María de Gracia.


MURAL 3.-  MOLINOS HARINEROS EN EL RÍO CEREZUELO.-    La característica fundamental por la que Cazorla esté situada donde hoy se encuentra, además de su cercanía a la sierra, es la presencia del rio Cerezuelo. El agua ha sido necesaria para la creación de cualquier núcleo urbano desde los primeros grandes asentamientos, y el ser humano le ha buscado múltiples utilidades. En este caso, uno de ellos es el empleo de la energía hidráulica de los ríos para el movimiento y funcionamiento de los molinos harineros de agua.         Cazorla tuvo una fuerte relevancia en el cultivo de trigo durante muchos años, lo que demuestra que, en 1645, Méndez de Silva escribiese que había 25 molinos a lo largo del río de la Vega o Cerezuelo, y en el año 1751, el Catastro del marqués de la Ensenada hablara de la existencia de 12 molinos harineros por el tramo alto del rio Cerezuelo, y de otros 5 antes de su unión con el rio Cañamares y su desembocadura conjunta en el rio Guadalquivir; es decir, 17 molinos en poco menos de 15 kilómetros.

            El agua del río penetraba por una abertura del molino que, bien canalizada, permitía el movimiento de las piedras del molino. Hay que pensar, que el rio Cerezuelo en la antigüedad, poseía un mayor cauce y ensanche que en la actualidad.

            De todos estos molinos harineros de agua, todavía se conservan algunos en mayor o menor estado de conservación, los cuales estuvieron funcionando hasta épocas recientes y muchos conservan sus piedras de molienda y, por ejemplo, en la bóveda del rio Cerezuelo se hallan las antiguas canalizaciones de agua que nutrían a uno de estos molinos, cercano a la Plaza de Santa María.

MURAL 1.- LOS TEJARES.-   Los Tejares en la Edad Moderna abarcaban el terreno de Cazorla que hoy comprende la Plaza de la Constitución y el arroyo que corría por ella en su día, marcaba el límite de la villa de Cazorla, el cual conectaba con un puente con el Palacio de los Camarasa (hoy, “Casa de las Cadenas”). Planos de Cazorla como el de 1687 -a petición del arzobispado de Toledo-, o el de F. Coello de Portugal a mediados del s. XIX así lo muestran.

Esta plaza es conocida tradicionalmente por los cazorleños/as como “Plaza de la Tejera”. Esto es debido a la existencia de antiguas fábricas de tejas, que aprovechaban el agua del también denominado “Arroyo de la Tejera” o “Goterón de la Chaira”, para la fabricación de las mismas. Aunque tradicionalmente ha sido un oficio masculino, muchas vecinas cazorleñas trabajaron en la fabricación de tejas en los años 30 y 40. Tras la Guerra Civil española, y en tributo a los caídos en ella, la zona, se la denominaría como “Plaza de los Mártires”.

El embovedamiento del arroyo por la actual calle Cronista Lorenzo Polaino, a consecuencia de las frecuentes inundaciones a principios de los 50, marcó el final desarrollo de la plaza y le dio la forma que actualmente vemos, conllevando en poco tiempo la desaparición de estos tejares.



14 .–  CUADRO DEL STMO. CRISTO DEL CONSUELO.-

La imagen religiosa de mayor tradición y simbolismo para Cazorla y sus habitantes, es el cuadro del Santísimo Cristo del Consuelo.

            Tenemos constancia de la existencia de este cuadro y su tradición desde el s. XVII, cuando se hallaba en una capilla lateral en la Iglesia de Santa María de Gracia. La tradición cazorleña cuenta que no solo sobrevivió este cuadro a la famosa inundación de 1694, sino también al incendio causado por los invasores franceses a la Iglesia en 1810.

Tras el abandono de la Iglesia de Santa María en 1819, el cuadro se trasladó a la Iglesia de San Francisco donde, tras una restauración realizada después de la Guerra Civil española, permanece en la actualidad, sacándose en procesión el 17 de septiembre y siendo el patrón de las fiestas del municipio.

            La importancia del cuadro fue tal, que una poderosa familia cazorleña, solicitó la creación de una réplica del cuadro del Cristo del Consuelo para su capilla personal, en el que fueron incluidos sus retratos en el mismo, conociéndose como “Cristo de los Orantes”. Este cuadro fue pasando de generación en generación, siendo escondido en una casa cercana durante la Guerra Civil española para su protección. Recientemente se entregó a la Real Cofradía del Cristo del Consuelo para su custodia.




11.-  PUESTA DEL MADERO.- 
Decía el cronista local Lorenzo Polaino, en su libro “El Adelantado de Cazorla” (1935):
“En la tarde de 8 de septiembre, el alcalde y el mayordomo, acompañados de numeroso público, salen con la música desde la Fuente de la Glorieta hacia la Plaza de Santa María. A la entrada de dicha plaza, tras los caños, hace un alto la comitiva, mientras de pared a pared se atraviesa un madero: es la señal de que al siguiente día se va a empezar a tapar la plaza. (…) La gente espera ansiosa el disparo de los cohetes gordos. El número de estos anuncia el de los días de toros, que nunca fue inferior a seis…”
 
 La tradición de la “Puesta del Maero”, conocida desde hace más de 150 años en Cazorla y asociada tanto al folklore local como a la tauromaquia, consistió en un acto simbólico, realizado una semana antes del inicio de la Feria de Cazorla (14 de septiembre) el cual marcaba el inicio de ésta. En éste solemne acto, el alcalde y su comitiva, clavaban el primer tronco de madera de una plaza de toros temporal, construida en la Plaza de Santa María, donde se ofrecían corridas taurinas gratuitas y patrocinadas por el consistorio.



10.- TOROS EN PLAZA DE SANTA MARÍA.-

La tauromaquia, con sus simpatizantes y detractores, se ha mantenido ligada tradicionalmente a la cultura de este país. No obstante, una curiosidad de nuestro municipio ha sido la asociación de la misma, a las fiestas populares, y más concretamente a la Feria de Cazorla, con tradiciones como la “Puesta del Maero”, que simbolizaba tanto el inicio de la Feria, como el primer listón de madera para la construcción en la Plaza de Santa María, o “Plaza Vieja”, de la Plaza de Toros temporal que allí se dispuso.

Aunque no sabemos a ciencia cierta cuando nace esta tradición en Cazorla, si sabemos con certeza que se celebró desde mediados del s. XIX hasta 1928 que se construye la Plaza de Toros monumental que hoy dispone Cazorla. Se poseen varias imágenes de archivo en las que se puede ver como estaba estructurada la Plaza circular, construida con madera local, y como los vecinos/as de Cazorla se agolpaban en ella para presenciar las corridas de toros que ofrecía el consistorio local. En muchos casos se llegó a usar el antiguo campanario de la Iglesia en ruinas de Santa María de Gracia como “palco” y mirador para los espectadores.

12.- CARACOLADAS DE SAN ISICIO.-

Una de las tradiciones más bellas y antiguas de nuestro municipio es la asociada al patronazgo de la figura de San Isicio, en el mito, uno de los siete varones apostólicos, discípulos del Apóstol Santiago. Esta tradición, documentada desde el s. XVI, puede y debe ser considerada la tradición y celebración más antigua de Cazorla que hoy se conserva.

En la actualidad, la noche del 14 de mayo, los cazorleños y cazorleñas se trasladan a la cercana ermita de San Isicio, construida en el s. XVII, y, al caer la noche, comienza el traslado de la imagen de San Isicio hacia la Iglesia de San José por el municipio.

            A su salida de la ermita, durante el tránsito hacia Cazorla, se prenden numerosas figuras conocidas como “caracoladas”. Para la creación de las figuras, se emplean los caparazones de los caracoles, vaciados y rellenos con un algodón empapado en aceite, los cuales se prenden en llamas formando parte de figuras que se ven a lo lejos y durante el paso de los cazorleños/as por la bajada. Diseños muy característicos son los de cruces, la propia ermita o las cerezas y espigas de trigo, representativas de San Isicio, y que porta el santo en su imagen durante el traslado.

            Tras pasar la noche en la Iglesia de San José junto a la imagen de la Virgen de la Cabeza, patrona del municipio, el día 15 de mayo se produce su subida de nuevo a su ermita, en la que, tras el encierro del santo se produce el reparto de la tradicional “cuerva” a los visitantes.


12.- CASA DEL CORREGIDOR.-
Asociada al Adelantamiento de Cazorla, la “Torre del Corregidor” tiene historia propia. Después de que el arzobispo Bernardo de Sandoval y Rojas recuperara el Adelantamiento para el arzobispado de Toledo en 1605, instaló a su sobrino, Francisco de Sandoval y Rojas, duque de Lerma, como “Adelantado de Cazorla”, un cargo que otorgaba un poder tanto político como judicial no solo en Cazorla, sino también en el resto de villas que componían el Adelantamiento.

No obstante, con el tiempo, el arzobispo retiró el poder otorgado a su sobrino, convirtiendo el Adelantamiento de Cazorla en un señorío eclesiástico, en el que los arzobispos de Toledo intervendrían totalmente en el gobierno de la zona. Para un control más eficiente, los arzobispos delegaron sus funciones en determinados cargos nombrados por ellos, y en el caso del corregidor, concediéndole el poder judicial y administrativo.

            Por ello, el corregidor del Adelantamiento de Cazorla, cargo que se iba renovando cada varios años, debía tener una residencia fija en la villa principal del Adelantamiento, eligiendo situarse en el acceso del camino a Peal de Becerro, una de las vías principales de acceso a Cazorla.


18.- ADELANTADOS DE CAZORLA.-


Una de las potestades que ostentaban los arzobispos de Toledo con respecto a su poder y posesión del Adelantamiento de Cazorla, era el nombramiento de un representante en el ámbito judicial en la zona, además de la comandancia de los ejércitos de la zona. Este cargo se denominó como “Adelantado de Cazorla” y duró prácticamente 400 años, incluidos aquellos años en que los marqueses de Camarasa ostentaron este cargo, por la voluntad de los reyes Carlos I y Felipe II. Bernardo de Sandoval y Rojas eliminaría este cargo y sus funciones en 1618, siendo el Duque de Lerma el último Adelantado de Cazorla.

             El poder del Adelantado de Cazorla en las tierras del Adelantamiento era supremo, tanto en lo militar y civil, y solo respondía ante el arzobispo en cuestión. Generalmente los arzobispos solían elegir a familiares o personas de gran poder y prestigio para ostentar el cargo, ya que poseía una fuerte responsabilidad con el reino el Adelantado, al ser tierra fronteriza con el reino nazarí de Granada.



13.- LA TRAGANTÍA Y SU LEYENDA.-

Una de las leyendas más conocidas de Cazorla, asociada con su cultura, los castillos y el río Cerezuelo, es la de “la Tragantía”.

             La leyenda cuenta que, durante la conquista de la zona por las tropas castellanas, el rey moro se atrincheró en el castillo, que hoy es conocido como “Castillo de la Yedra”, para hacer frente al enemigo. No obstante, cuando conoció la masacre que los cristianos consumaron durante la conquista de Quesada, el rey decidió abandonar Cazorla y el castillo con su gente.

No obstante, y pensando que pronto volvería a retomar Cazorla, dejó atrás su bien más preciado: su bella hija. Oculta en una estancia secreta bajo el castillo, que solo el rey conocía, le dejó provisiones y lucernas de aceite para que pudiera sobrevivir hasta su llegada. No obstante, durante la huida, el rey y su escolta perecieron ante los castellanos, que se instalaron a posteriori en el castillo de Cazorla y sus tierras.

             Sin embargo, la hija del rey moro, permaneció paciente en su escondite, esperando a su padre y su gente. Una espera eterna que la llevó a la locura cuando sus provisiones se agotaron y supo que nadie la encontraría. Cada día que pasaba en su húmeda estancia se hacía sentir como una eternidad, hasta que dejó de sentir las piernas, las cuales se habían transformado en una cola serpenteante, y su famosa belleza, en un aspecto reptilesco.

             Su venganza contra los castellanos y sus descendientes se da todas las noches previas al día de San Juan (23 de junio) desde entonces, donde, desde sus profundas estancias, canta a los niños y niñas:

Yo soy la Tragantía

hija del rey moro,

el que me oiga cantar

no verá la luz del día

ni la noche de San Juan.


MURAL 2.- LAVANDERAS EN EL RÍO CEREZUELO.-  Tradicionalmente, el rio se ha asociado como una “fuente de vida” para el ser humano. Además de todos los usos aplicados al consumo, riego o el movimiento de molinos en la ribera, en el rio de la Vega o rio Cerezuelo, que mana de “Nacelrío”, fue comúnmente utilizado por las mujeres para el lavado de ropa y telas. Incluso en los años 60 y 70, muchas mujeres todavía utilizaban el rio para lavar ropa, dada la escasez de recursos que los hogares cazorleños padecieron durante la España de posguerra.

 El lavado tradicional se realizaba sobre una piedra con pliegues, en la que su parte baja se introducía en el agua, y con jabón casero se frotaba la ropa en la piedra para su lavado. En ocasiones, también se utilizaban zonas del rio como secadero de telas y vestimentas. El acceso a agua en los hogares, convirtió estas piedras de lavado a “lavaderos” o “pilas” en el interior de las casas cazorleñas, que aun se usan y en otras se mantienen como un recuerdo del pasado.


MURAL 4.-   MINICENTRALES HIDRÁULICAS EN CAZORLA.-     Otro de los usos más recientes de aprovechamiento de los ríos, es la utilización de la energía que generan con su movimiento, conocida como energía hidráulica. Cazorla y sus habitantes, que tan bien supieron aprovechar el río Cerezuelo, le dieron a finales del s. XIX un nuevo uso al río.

En 1897 comenzó a funcionar en Cazorla la primera Minicentral Hidroeléctrica, conocida como “Eléctrica de Cazorla”, siendo uno de los primeros pueblos de la provincia con este tipo de energía. La utilización de esta energía quedaba reservada solamente con fines de alumbrado, como por ejemplo en la plaza central de Cazorla, llamada de los “Gómez Sigura” (actual Plaza de la Corredera) y las calles principales. Los cazorleños/as denominaron a esta central “Fábrica de la luz vieja”, pero, por desgracia, no funcionó durante demasiado tiempo.

            A mediación de uno de los industriales más activos de Cazorla, Manuel Moreno Tallada, se decidió instalar una nueva central de corriente alterna, conocida como “Fábrica de El Ángel” por estar situada en el denominado “Salto del Ángel”, cerca de la ermita del mismo nombre. Ambos proyectos los realizó Felipe Rhotemund y esta central se mantuvo entre 1911 y 1953.

            Por último, a finales de los 50, años de escasez en todos los sentidos, el Ayuntamiento decidió poner en servicio una nueva Central Eléctrica. Esta central se instaló justo detrás de las ruinas de la Iglesia de Santa María de Gracia, en el margen derecho del rio Cerezuelo y su energía era derivada en parte de la anterior central de El Ángel.


PLANO DEL CASCO URBANO DE CAZORLA, TAMBIÉN COMO MURAL CERÁMICO.-



MURAL 9.- PLAZA DE TOROS MONUMENTAL.-     La Plaza de Toros monumental de Cazorla fue uno de los edificios más singulares y representativos del urbanismo del s. XX. La importancia de Cazorla como ciudad y núcleo jurisdiccional a nivel comarcal en este periodo iba en ascenso, sumado a las nuevas políticas urbanísticas que propiciaba el gobierno dictatorial de Miguel Primo de Rivera, como las obras de carácter monumental, sumado al altruismo local y al apoyo financiero de Gabriel García, los cuales fueron condicionantes suficientes para la construcción de la plaza de toros.
En 1928 se terminó la construcción de la Plaza de Toros monumental, a la par que se comenzaba a proyectar el futuro barrio de “Los Belenes”, trasladando las corridas taurinas que se celebraban tradicionalmente en la Plaza de Santa María a este recinto. En la actualidad, además de para la tauromaquia y actividades culturales, la Plaza de Toros se ha convertido en el escenario central del festival BluesCazorla, de reconocimiento internacional.

23.- LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN CAZORLA.-
Con la ocupación francesa de la Península por las tropas del emperador Napoleón, y los posteriores sucesos el 2 y 3 de mayo de 1808 en Madrid, comenzó la denominada “Guerra de la Independencia” contra el invasor francés, que perduró hasta la huida del rey José I Bonaparte en 1813 y la retirada total de los franceses en 1814, siendo restaurado en el trono Fernando VII.

Tras la victoria de las tropas españolas en Bailen el 19 de julio de 1808, la situación de la guerra cambió y se recrudeció en contra de la población civil española. El ejército francés oprimió en gran manera a la población española, y aún más a aquellas personas o villas que apoyaban a las guerrillas que luchaban contra el invasor.

            En ese ámbito, Cazorla y sus habitantes sufrieron múltiples penurias y daños durante la guerra. La estancia de las tropas francesas en Cazorla se prolongó desde 1810 a 1812, pero los daños ocasionados perduran hasta la actualidad. Los franceses exigieron a los habitantes de Cazorla y las villas vecinas grandes contribuciones para la guerra, que muchas veces conllevaron incendios, robos y muertes. Una de las grandes pérdidas que sufrió Cazorla fue la destrucción de la Iglesia de Santa María de Gracia tras un incendio, que dejó su aspecto actual.

            La resistencia de los cazorleños y cazorleñas hacia el invasor causaron muchas muertes y destrucción, pérdidas que tardaron años en recomponerse. Por ello, las Cortes de Cádiz, por su lucha y valor, recompensaron a Cazorla, por el Decreto CCXLV del 1 de abril de 1813, con la declaración de Cazorla como ciudad y con la distinción de “Muy noble y leal”.



VISITA AL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA CABEZA.-
Por la tarde nos decidimos a subir a la montaña (en coche, claro) para visitar el santuario de la Virgen de la Cabeza.    Es un pequeño Santuario encaramado en la montaña pelada y que desde el primer dia teniamos pensado averiguar como se podría subir a ese monte tan soberbio.
Desde nuestro cuartel general cogí, poco mas adelante una calle asfaltada y con una inclinación de vértigo que nos prometía subirnos en un Santiamén.    De eso nada.......
Las inclinaciones de vértigo y varios sig zag continuaron mas de medio km y la Ermita seguia viendose como sino hubiéramos andado nada, seguía en su monte pelado.
Continuamos subiendo y desembocamos en la entrada del pueblito de al lado... La Iruela y nos llevó hasta el centro de su Casco Histórico, junto a su iglesia principal.
De allí partía un camino a calle de suburbio, a un lado la ladera de otro monte y la otra acera habitada por casitas en hilera.     Es una carretera de alta montaña que al final se convierte en camino alpino.     Poco mas adelante llegamos a un cruce que con gran inclinación también nos llevó al mismo Santuario.
Un lugar mariano donde se deberá hacer romería en alguna fecha del año, por los preparativos que se ven en sus alrededores.
Un lugar muy pintoresco y y las vistas sencillamente impresionantes.


































Entre visitas turísticas y tapitas ricas se nos están acabando las vacaciones.

Hasta la próxima chicos!!





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